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Gracias a esta prueba, sabrá en menos de treinta segundos si está en buena forma física.

Mujer sentada en el suelo de casa en postura de ejercicio, con cronómetro y cuaderno cerca.

Un suelo de salón vacío, 30 segundos de tiempo y tu propio cuerpo: no hace falta más para examinarte con honestidad.

Mientras los rastreadores de fitness, los smartwatches y las suscripciones caras están en auge, un test discreto acapara de repente la atención: el llamado test de sentarse y levantarse. No se diseñó como un reto de redes sociales, sino como una herramienta seria para evaluar fuerza, movilidad y equilibrio… y, con ello, también una parte de tu futuro.

Lo que realmente hay detrás del test de 30 segundos

La idea de base es sorprendentemente simple: quien en su día a día puede bajar al suelo y volver a levantarse sin problemas tiene una base sólida para una vida independiente, especialmente con la edad. Quien ya con 40 o 50 años lucha con ello está enviando señales de alerta tempranas.

El test de sentarse y levantarse hace visible lo que a menudo preferimos ignorar en el día a día: ¿cómo de en forma está mi cuerpo de verdad, sin filtros, sin excusas?

Los médicos hablan de un test funcional. Es decir: no cuenta la fuerza muscular aislada, sino la capacidad de realizar con seguridad movimientos cotidianos. Y justo eso es lo que este breve autocontrol consigue sorprendentemente bien.

Cómo hacer el test de sentarse y levantarse paso a paso

Posición inicial

  • Ponte descalzo/a o con zapatos planos sobre un suelo uniforme.
  • Coloca los pies aproximadamente a la anchura de los hombros, con la mirada al frente.
  • Cruza los brazos sobre el pecho. Las manos deben permanecer arriba durante toda la prueba.

Movimiento hacia abajo

Ahora desciende lentamente al suelo:

  • Baja de forma controlada a una sentadilla.
  • Siéntate finalmente en el suelo, idealmente con las piernas cruzadas.
  • Evita apoyarte con las manos, los antebrazos o las rodillas.

Vuelta hacia arriba

Desde la posición sentada, inicia directamente el ascenso:

  • Trabaja sin impulso: no te eches hacia atrás para “impulsarte”.
  • Levántate de forma lo más controlada posible, sin usar las manos.
  • Al final, el tronco queda completamente erguido.

Si lo haces con agilidad, todo dura menos de 30 segundos. Sin calentamiento, sin aparatos: solo tú y el suelo.

Cómo se puntúa el test: tu puntuación personal

La evaluación es casi tan sencilla como el propio test. Empiezas con 10 puntos y pierdes un punto por cada ayuda que utilices.

Acción Penalización
Mano en el suelo para ayudar -1 punto
Antebrazo en el suelo -1 punto
Mano en la rodilla o el muslo -1 punto
Rodilla como apoyo adicional en el suelo -1 punto
Apoyo lateral sobre la espinilla/pierna -1 punto
Pérdida marcada del equilibrio o tambaleo -0,5 a -1 punto (según la gravedad)
No es posible levantarse 0 puntos en total

Quien completa ambos movimientos -sentarse y levantarse- sin ninguna ayuda, obtiene 10 puntos. Los especialistas sitúan el corte en 8 puntos o más: por lo general, se considera una buena señal de fuerza, movilidad y equilibrio.

A partir de ocho puntos, expertas y expertos hablan de un resultado sólido. Por debajo no es un drama, pero sí una señal clara: aún hay margen de mejora.

Lo que el test revela sobre tu salud

El test de sentarse y levantarse mide mucho más que “un poco de gimnasia en el suelo”. Pone a prueba varios sistemas del cuerpo a la vez:

  • Músculos de las piernas, glúteos y core (zona media) para la fuerza
  • Cadera, rodillas y tobillos para la movilidad
  • Sentido del equilibrio y coordinación

Un estudio publicado en una revista europea especializada en cardiología preventiva analizó el test con más detalle. Los investigadores siguieron a personas de entre 51 y 80 años y relacionaron su puntuación con la mortalidad. El resultado: quienes obtenían puntuaciones muy bajas tenían un riesgo claramente mayor de morir en los años siguientes, independientemente de la causa.

En el estudio, una puntuación baja en el test se asoció con un riesgo aproximadamente seis veces mayor de muerte prematura, tanto en hombres como en mujeres.

Esto pone el foco en algo que a menudo se subestima: la llamada aptitud musculoesquelética. El término engloba fuerza, movilidad y estabilidad de músculos, tendones, huesos y articulaciones. Y ayuda a determinar si con la edad seguimos siendo independientes o si cada caída se convierte en motivo de miedo a acabar en el hospital.

Límites del test: para quién no es adecuado

Por muy interesantes que suenen los resultados: el test no sustituye ni un diagnóstico médico ni un entrenamiento completo. Especialmente si ya existen molestias, conviene actuar con cautela.

Cuándo es mejor parar

  • Problemas agudos de rodilla, cadera o espalda
  • Operaciones o lesiones recientes
  • Mareos, trastornos del equilibrio o riesgo conocido de caídas
  • Artrosis avanzada con dolor intenso

Los propios investigadores advierten en los datos del estudio: signos de desgaste no detectados o lesiones no documentadas pueden empeorar notablemente el resultado. Traducido: una mala puntuación no significa automáticamente “mal pronóstico”, sino, primero, que tu aparato locomotor está funcionando con limitaciones en este momento.

Cómo mejorar tu puntuación en pocas semanas

La buena noticia: el test no solo se puede medir, también se puede entrenar. Quien practica con regularidad suele notar avances en dos o tres semanas, sobre todo si hasta ahora el exceso de sedentarismo marcaba el día a día.

Mini plan de entrenamiento práctico

  • 3 veces por semana: repite el test de forma consciente como ejercicio, no solo como comprobación.
  • 3–5 repeticiones por sesión bastan al principio. Calidad antes que cantidad.
  • Si lo necesitas, facilita: usa una silla, un sofá o una esterilla elevada como paso intermedio.
  • Aumenta poco a poco: elimina apoyos de manera intencional; primero sin apoyar la mano, después sin ayuda de la rodilla.

Si además añades algunos ejercicios básicos, el progreso se nota aún más: sentadillas suaves, zancadas, plancha de antebrazos o ejercicios de equilibrio sobre una pierna. Solo unos minutos al día cambian de forma clara la percepción del cuerpo.

Lo que “estar en forma” significa de verdad en la vida diaria

Mucha gente asocia la forma física sobre todo con la resistencia: correr diez kilómetros, hacer 20 kilómetros en bici, una hora de gimnasio. El test de sentarse y levantarse dirige la atención a algo más banal, pero decisivo con la edad: ¿puedo levantarme del suelo yo solo/a si me caigo o si simplemente me agacho para jugar con mis nietos?

La autonomía en la vejez no depende solo del corazón, sino muy concretamente de si piernas, cadera y tronco siguen respondiendo.

Un pequeño experimento mental lo ilustra: imagina que tienes 75 años, vives en casa, coges algo del armario más bajo, resbalas y de repente estás sentado/a en el suelo de la cocina. Si entonces no puedes levantarte sin la ayuda de un familiar o sin llamar a emergencias, en la práctica pierdes una gran parte de tu libertad.

Riesgos, oportunidades y cómo combinarlo con sentido

Por supuesto, cualquier ejercicio en el suelo conlleva riesgos, especialmente si no te sientes seguro/a al caminar. Si ya te cuesta subir escaleras, mantener el equilibrio o levantarte de golpe, no deberías experimentar a solas. En ese caso, es mejor probar primero bajo supervisión: con pareja, entrenador/a o fisioterapeuta, quizá con una esterilla blanda y el respaldo de una silla estable como seguridad.

El test de sentarse y levantarse funciona mejor si no lo ves de forma aislada, sino como parte de tu rutina. Por ejemplo:

  • Antes de ver la tele, tres repeticiones controladas de sentarse y levantarse.
  • Tras un día de teletrabajo, como “reset” para caderas y espalda.
  • Combinado con un test sencillo de escaleras: ¿cuántos escalones haces en un minuto sin quedarte completamente exhausto/a?

Los efectos se suman: un mejor equilibrio reduce el riesgo de caídas, unos muslos más fuertes descargan las rodillas, y un tronco más estable protege la columna. Y, de paso, a menudo bajan también el estrés y los problemas de sueño, porque el movimiento ordena tanto el cuerpo como la mente.

Así que, si llevas años posponiendo “volver a hacer deporte”, estos 30 segundos pueden ser un punto de partida sorprendentemente honesto. Sin presión por rendir, sin comparaciones del gimnasio. Solo la pregunta sencilla: ¿cómo me levanto hoy del suelo… y cómo quiero poder hacerlo dentro de diez, veinte o treinta años?

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